25 de diciembre de 2010

Nube.

Una nebulosa cubrió mi día, hace ya casi una semana. Quería escribir, pero el viento que trajo la nube consigo desapareció mis ideas. Corrí tras ellas para no perderlas -y casi las alcancé-, mas se fracturó la nubecita y las gotas que cayeron ahogaron las dichosas ideas. Ojalá estén en un lugar mejor, y vivan felices eternamente libres, sin tener que ceñirse a un cráneo lleno de otras ideas, algunas incompatibles, otras no tanto... Sinceramente, creo que fue mejor. Las que perdí, eran de aquellas ideas que al ser dejadas a la luz del conocimiento de otros hieren susceptibilidades. Además, ya vendrán mejores (o eso espero). Ojalá no sean tan rebeldes, aunque pensándolo bien, descubrí que me agradaron esas ideas tan-llevadas-de-sus-ideas. Quizás porque las considere algo así como una extensión de mi misma, y una proyección de lo que quiero para mí, volar libre, feliz y llena de imperfecciones.

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