30 de enero de 2012

Saberes (nombre alternativo: the best)

- Saber que si te propusieras ser un robot, lo serías.
- Saber que podís ser la mejor, pero no encontrarle la gracia a serlo entre pura gente que ni siquiera aspira esa meta.
- Saber que es re fácil engañar a la gente con palabras bonitas -y no siempre bien usadas-, pero negarse rotundamente a caer en ese juego.
- Saber que el mundo está tan lleno de gente que no se propone metas, y decepcionarte de la humanidad por eso.
- Saber que si te pones las pilas - pero en serio-, superas tus propios límites.
- Saber que te tienen menos confianza de la que te merecís.
- Saber que de quienes esperai más votos de confianza es de quienes menos los recibes, y viceversa.
- Saber que los silencios NO otorgan, y que los vacíos no se llenan solos.
- Saber que necesitas apoyo con más frecuencia de lo que crees, pero si no la pides, no recibes nada.
- Saber que todo lo que puedes considerar como "trancas" en tu vida, fue el resultado de palabras que te hicieron daño.
- Saber que te hace tanta falta la gente que ya no está, pero no atreverse a flaquear para no decepcionarlos, donde sea que se hayan ido.
- Saber que los castillos que adornan tu mente dejarán ser de arena y se convertirán en realidad si haces bien las cosas, pero sufrir cada vez que otros te bajan de esa nube que aspira a ser real -porque claro, es como si a los castillitos les llegara una bomba-.
- Saber que muchos pueden decir "te entiendo", pero en realidad pocos pueden sentirlo de verdad.
- Saber que sabes hartas cosas; saber también que te falta mucho por saber. Saber que te gusta aumentar lo que sabes, porque son saberes que sabrás usar algún día.
- Saber que nunca sabrás todo, pero al menos lo intentarás.
- Saber que no te rindes, que ni a balazos te pueden abatir. Porque sabes que sabrás salir siempre airosa.
- Saber que el mundo es cada día menos bonito; saber que las personas son las culpables. Saber que no pierdes la esperanza de un futuro con personas diferentes, que vuelvan a hacerlo el lugar perfectamente imperfecto que esperas.

Saber que... si eso ocurre, es probable que no alcances a verlo.



(Saber... que si te propusieras amar y ser feliz, lo harías también.)

29 de noviembre de 2011

Engranajes rotos.

Hay veces que la vida nos obliga a trabajar en equipo para que determinadas cosas funcionen. No conozco en realidad a muchas personas con dificultades para ello. Mucho menos debería haberlas en mi carrera, una ligada tanto a la vocación como al compromiso y a la necesidad de las funciones conjuntas para que la máquina - en este caso el proceso educativo- avance como corresponde. Es por eso que no entiendo ese maldito afán de hacer todo "a tontas y a locas", como dice mi abuelita. Esa falta de disciplina para todo, me colapsa. Me da rabia, porque impiden cumplir objetivos, pero me da más pena, porque muestra una cara de las personas - incluso de aquellas que no esperas que te fallen- que no puedo hacer a un lado ni para el presente ni para el futuro. Y sin embargo, sobre todo cuando de las futuras profesionales de la educación se trata, me genera una ofuscación tremenda; unas ganas de no permitir que se titulen porque quien sabe a cuantos niños van a formar con mediocridad... unas ganas de decirles que se vayan a la cresta, que aprendan a separar realidad de ficción, que los infantilismos son contraproducentes, que con "cariño" no basta, y que las repercusiones traspasan la frontera de lo personal y cotidiano.

Al final, la ecuación es simple: En el ámbito donde se requiere de mayor nivel de vocación y habilidad, de una escalera moral tremendamente alta, y de una capacidad para proyectarse sin caer en falsas espectativas, abundan futuros docentes que carecen de todo lo ya dicho. Ellos, los que en definitiva no tienen dedos pa'l piano, van a seguir profundizando ese tremendo hoyo
social.

Y entonces pienso: Cuando un engranaje falla, hay que pensar hacia adelante. Si la falla no se arregla, entonces caduca. Parece que las personas imprescindibles existen; lástima que cada día sean más escasas.-

7 de septiembre de 2011

Comparaciones...

"La revolución es como una vaca que está a punto de parir: Si no la asistimos de seguida, se perderá la vaca, se perderá el becerro y los chicos se quedarán sin leche" Tierra y Libertad

2 de julio de 2011

Caminar...

Caminar: Desplazarse desde un punto A a un punto B. Simple.

Ahora, caminar por caminar, tiene cero sentido. Pero cuando el trasfondo es un objetivo fijo, y más aun si es importante, relevante, significativo, entonces siempre pueden ser más kilómetros de caminata. Porque tanto esfuerzo está cargado de simbolismo: Se trata de un sacrificio físico que demuestra la convicción que existe para lograr determinada meta.

Por eso caminamos por cerca de 5 horas desde Coronel a Concepción, porque como comuna dormitorio de la capital provincial y regional, teníamos que hacer fuerzas donde 'las papas queman'. Pero para revivir grandes luchas, como la que alguna vez dieron los mineros del carbón, la mística estaba en llegar a pie, con todas las complicaciones que eso significaba, y sabiendo que muchos abdicarían en el camino. Es por ello que cerca de cien personas que nunca dejaron el grupo es un logro tremendo, que demuestra por sobre todo un compromiso profundo con un real cambio en la Educación y el rechazo al sistema económico y social que la ampara.

Ni pacos por montón ni policastros que intentan a toda costa colgarse de un movimiento que nació del seno del pueblo descontento nos harán decaer; tampoco caminatas eternas y desgastantes disminuirán la moral de los que luchan con el alma por el futuro de nuestros hijos e hijas, por una sociedad realmente más justa, libre y que garantice igualdad de oportunidades, por una educación de calidad y por el poder popular por sobre los intereses de unos pocos codiciosos que siguen intentando desesperadamente aferrarse a los beneficios que tienen a costillas de la sangre y sudor de un pueblo que por fin decidió decir BASTA.

23 de mayo de 2011

Resumiendo.

En pocas palabras, para hacerle honor al título de esta entrada, volvieron los choques neuronales. Entre ellas -neurona con neurona- y entre ellas y los glóbulos rojos de la sangre que llega al corazón (ubicado en el mediastino y levemente direccionado hacia la gloriosa Izquierda). Racionalidad versus emocionalidad, el dilema de siempre. Mi tozudez quiere equilibrio; pero mente y corazón quieren imponerse... entonces:
Si no arriesgo, no cruzo el río.

Segundas oportunidades, pa' allá vamos.-

1 de mayo de 2011

SOY...

Soy la de las pecas en las mejillas
y el lunar sobre la boca.
La de las ojeras permanentes por falta de sueño adrede.

Soy la de las trenzas largas,
las uñas cortas,
la que odia cortarse el pelo y el maquillaje.

Soy la que baila
sin que importe tiempo ni lugar,
la que deja que la libre expresión fluya y traspase a los demás.

Soy la que canta mal,
que actúa peor,
pero que sin importar lo que pase, no deja de hablar.

Soy la que vive en las nubes
y sueña también con ellas,
que quiere un mundo diferente, sin frustraciones ni cadenas.

Soy la que trabaja,
que piensa, crea, redacta y pone en marcha.
Que se bifurca en dos, cinco, diez y veinte faenas simultáneas.

Soy la dispersa, la extraña.
La que nunca divide bien sus tiempos, ni prioriza lo suficiente,
porque su necesidad de improvisación lleva a dejar que la vida decida, y organice a su modo.

Soy la que quiere,
pero a su manera peculiar;
la que ya sufrió suficiente como para volver a sobre-entregar.

Soy la que se proyecta en grande,
con convicciones fuertes y metas difíciles,
la que no duda de si misma ni de sus ideales.

Soy la terca,
a veces orgullosa y quizás odiosa-
La que compensa esas características con sonrisas sinceras y suave carácter.

Soy la torpeza en persona,
la excesividad de optimismo,
la que se cae de precipicios pero se levanta y vuelve a intentar.

Soy la que guarda un legado
uno complejo de explicar y entender.
La que no sabe cómo, pero hará renacer lo que con una muerte fue frenado.

Soy la que ha cambiado
para bien o para mal, juzgue usted...
Soy lo que la vida hizo conmigo, pero creo que no fue tan malo.-

20 de abril de 2011

Blasfemias.

Ya ni siquiera recuerdo cómo o por qué terminé analizando tonteras respecto a Semana Santa. Siendo super honesta y a modo personal, lo más relevante de este fin de semana largo es que voy a buscar los huevos de chocolate que le escondan a los cabros chicos de mi familia, y quizás me quede con uno que otro como trofeo. Fuera de eso, el tema del momento es... que la carne está prohibida. Suerte que no me afecta porque no tengo gustos muy carnívoros a decir verdad. Y así, llegamos a la pregunta del millón: ¿porqué no se puede comer carne en Semana Santa?
Como la Biblia está lejos de ser mi libro de cabecera, y como nunca pesqué las clases de Religión ni de Doctrina Social de la Iglesia en el colegio, voy a arriesgarme con una teoría menos ortodoxa, pero no menos probable -considerando que esto de Jesús y sus cuentos es el primer Best Seller de la historia-: Yo creo que "Yisuscraist" era vegano. Eso explica su pinta de hippie con el pelo largo al viento, chalas y discurso peace & love. Y como todo fanático pro animal, usó la fecha en que se lo pitearon para difundir su campaña. Así se justifica también el porqué de la buena facha que le asignan en los libros de las Paulinas y en películas como Jesús de Nazareth. Ahora, si resulta que el Jesús de la pomá que nos venden es calvo -como lo pintó Dalí-, vamos a tener que asumir que se le cayó el pelo por falta de proteínas; es decir, culpemos a su veganismo también. Fin de mi teoría. No se aceptan críticas; si no le parece, arme su teoría propia.

¡Felices Pascuas a todos y todas! A los ilusos que le creen a la Iglesia, a los pechoños, a los malos católicos, a los que van a santificar estos días con un carrete, a los blasfemos, y a los niñitos y niñitas que se llenarán de caries gracias a los benditos huevos de chocolate (lejos el mejor regalo que Dios nos ha enviado). Amén.-