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1 de marzo de 2012

Trámites

28 de Febrero de 2012. Suena el teléfono de mi casa; corro a contestarlo. Una señorita -Cecilia- me dice amablemente que tengo plazo hasta el 1 de Marzo para "regularizar mi situación financiera con la Universidad". Ná que ver -pienso-, si son ellos los que tienen ese desorden.

Eso que llamé "ese desorden" se explica así: Cuando entré a la U, no recibí ninguna maldita beca. Sin embargo, caí como una mariposa drogada en las redes del crédito. Total, supuse, cuando me titule lo pago; re barsa hacer pagar a mis viejos tanta plata de arancel. Igual el crédito me cubre una cagá... como 40 lucas de 139 y fracción que es el total. Entonces, mi papá firmó como mi aval.
Cuando se murió, me enteré que había un seguro de la U que se iba a encargar de cubrir todo el porcentaje de arancel que se pagaba en efectivo. Recuerdo que mi vieja dijo "al menos vas a poder terminar de estudiar. Esta es la primera vez que tenemos suerte en algo relacionado con plata".
Hice todos los trámites, que no fueron pocos, y a mediados de Diciembre ya tenía todo lo del seguro listo; declaración notarial incluida. Parece que hasta la cuenta de teléfono me pidieron.
Empezando el 2011, me seguían llegando las cobranzas, aunque ya había pagado la matrícula de ese año. Vez que iba al edificio Virginio Gomez, me decían "no, si está todo bien, tiene que ser un problema de actualización del sistema nomás".

1 de Marzo de 2012. Tras casi un año de "problemas de actualización del sistema", hoy era el último plazo para arreglar esa ensalada de platas y supuestas deudas. Llegué temprano, como a las nueve y media, al mesón central del Virginio.

- Yo: (después de esperar como 10 minutos) Hola, necesito saber donde puedo preguntar respecto a...
- Secretaria: Platas en la Dafe, Créditos en la Dafe.
- Yo: No, es que cada vez que voy para allá me responden lo mismo y no me sirv...
- Secretaria: En segundo piso las situaciones especiales.

En el segundo piso, me dijeron el ya memorizado "está todo bien, tienes que pagar la matrícula y esperar que se actualice el sistema". Más encima la señora me miró feo porque le pregunté si podía hablar con alguien más para recibir una segunda opinión... que en realidad ya vendría siendo como la trigésima. Y me dijo: "quizás en la dafe te respondan".

Bajé para ir, de mala gana, a la División de Asuntos Financieros. La respuesta fue variada. La señorita número uno me dijo lo mismo que las señoritas número dos y tres: "no sabría como responderle eso". La señorita número cuatro me volvió a hablar de la actualización de sistema. (¡Maldito sistema!). El señor número cinco me explicó por qué demoraba tanto en actualizar el sistema. La señorita número siete me dijo que no tenía idea, pero que quizás las asistentes sociales que estaban atendiendo en la Casa del Deporte podrían ayudarme. Así que me brillaron los ojos dos segundos y en seguida corrí para allá. Sí, corrí. Es el efecto de la desesperación, supongo.

Las asistentes sociales ¡POR FIN! escucharon el problema completo, y menos mal, porque hice fila como una hora. Revisaron y ¡paf! ¡sorpresa! Alguien no digitalizó la formalización de uso del seguro. Como lo imaginé, todo esto nunca fue culpa mía. Mejor aún, el seguro cubre el pago de matrícula (que iba a pagar; suerte que las caas estaban tan llenas que preferí salir de este otro entuerto primero). Y me enteré que todo tenía solución. Un agrado saberlo después de un mes completo estresándome cada vez que entraba al info y veía los antecedentes financieros con una deuda de casi ochocientas lucas, con la presión de los mensajes en el webmail que decían amablemente que si no saldaba la deuda previa no podría matricularme. Me pidieron un certificado de defunción -que tuve que volver a buscar a Coronel- y cuando re aparecí en la Universidad me dijeron que esperara un pronto llamado en que esperaban avisarme que ya habían borrado la falsa deuda. Me pidieron disculpas y todo eso. Buena onda.

Ahora, independiente de que ya no debo nada (salvo el excedente del crédito que espero no morir pagando) me sigo preguntando por qué cresta tenemos que pagar. Me pregunto qué pasará con la gente que es menos hinchapelotas que yo, con la gente que se deja pasar a llevar y a la que terminan asaltando sin descaro algunos ejecutivos de esta banca llamada UdeC. Me pregunto porqué nos hacen responsables de errores que no cometemos, y porque debemos esperar tener un poquito de suerte para que entre los muchos profesionales que nos atienden nos toque justo el que tenga más ética laboral. Me da pena pensar que se tuvo que morir mi papá para que recién -y sólo porque fui tremendamente insistente- me permitan estudiar 'gratis'. Me pregunto donde quedó la justicia, donde quedó la equidad, donde quedó la honestidad, en qué lugar se perdió la solidaridad. Pero por sobre todo, necesito explicarme donde se fueron las buenas intenciones.

5 de febrero de 2012

Autoconsejos -que también son consejos para el mundo-

En el mundo hay un millar de gente. De entre la masa, rescatas a una persona. A esa persona la acoges, le das cariño, le cuentas tu vida. Basta reciprocidad y ¡paf! amistad. Te vuelves parte de la otra persona, de su vida. Construyen una juntos, sin dejar de tener cada uno un mundo propio. Y ¡paf! linda amistad, una que se entiende como la relación ideal. Hasta que una de las partes que bailan este tango confunde las cosas, porque en ese momento ¡paf! se va todo a la cresta.

Daño para acá, daño para allá. Dolor por aquí y por acá. Heridas quedan. Y ¡paf! no se van nunca. Porque te quiero de una forma que no eres capaz de quererme tu, porque se sufre con la pérdida de eso tan bonito, porque te hacen llorar. Pero ¡paf!, es lindo vivir con la ilusión de que todo volverá a ser como antes, imaginar que se puede mantener el vínculo tal cual como antes de sincerarse. Es más fácil esperar que eso pase. Siempre lo es.

Hasta que ¡paf! la realidad te enseña otra cosa. Y de repente, descubres que en realidad es egoísta querer que el amigo que te ama siga siendo sólo tu amigo; tan egoísta como preferir ser amigos antes que no ser nada. Porque desde el momento que lo pensai, todo se va a la chucha. ¡Paf! de nuevo, tenís una amistad dañina. Una amistad que amas tener, pero que no es sincera. Un amigo al que adoras con la vida, pero a quien ni siquiera podís contarle que te gusta alguien "x" porque sabes que con eso le haces mierda el corazón. Mucho menos vai a contarle de tu pololo, o lo bien o mal que eventualmente podís estar con esa otra persona, porque tenís mientras al amigo sufriente llorando en su interior.

El amor es de esas pocas cosas en la vida que no se van nunca; porque hay para todos los tipos una forma especial invariable-como el amor por tus papás, por ejemplo; o el amor de pareja, o el amor de amigos, etc.-, y esas formas, salvo que sean mutuas y vayan evolucionando de parte de ambos, no cambian para determinadas personas. Me explico: Hay amores que son más "profundos" que otros, en tanto envuelven a otro tipo de amor. El amor de pareja está un peldaño más arriba que el amor de amigos, porque tu pareja debe ser además tu amigo. Cuando subes un peldaño, no puedes bajarlo. Por eso es tan penca el amor no correspondido.

Mi modo de entender el amor dice que eso de que "el amor duele" es mentira, salvo que esa persona a la que amas se muera, o si sabes que esa persona sufre por causas que no son tú. Si el amor te hace sufrir, entonces no es amor. En este tipo de amistades, una de las partes sufre directamente, y la otra de forma indirecta. Y todo el dolor que se provoca, no se sana ni se supera.

En conclusión, me siento la peor persona del mundo día por medio, porque estoy siendo egoísta intentando retener a un amigo que sé que sufre. Me siento la peor porque en el fondo de mi corazón, creo que no ha superado el enredo de amores que se provocó conmigo. Me siento la peor también porque he vetado a mi amigo el contarle una parte fundamental de mi vida, de mis alegrías y de mis amurramientos.
Se supone que a los amigos, si en verdad los amas -como amigos- no los haces sufrir; mucho menos desconfías de ellos, y claramente no los dejas fuera de tu vida.

También siento tener al peor amigo del mundo por confundir sus sentimientos. Siento que es el peor por mentirme y por mentirse a si mismo; siento que es el más egoísta porque no quiere alejarse sabiendo que sufrimos ambos. Siento que es el peor, por no ser realmente parte de mi vida.

Me recuerda una canción, que dice "de lo crudo a lo cocido hay una larga diferencia y cocinar término medio no es ninguna ciencia". O somos amigos -que de verdad se aman como amigos- o simplemente no lo somos.


Y entonces, pienso ¿qué chucha hice? ¿cuándo se acaba el autoengaño? ¿cuándo tendré el coraje de tomar una decisión? Y ¡paf! crisis. Tengo un mes, y sólo uno, para pensarlo y definirme. Heridas de una amistad así repercuten en mi todo. Ya fue suficiente; quiero ser y estar plena de una buena vez.



(Sí, este es un tremendo palo para mí y para quien es la otra parte de esta triste historia de final dilatado... pero sé que hay -cerca, y al mismo tiempo lejos- otros alguien que deberían ponerse a pensar esto mismo.)

29 de noviembre de 2011

Engranajes rotos.

Hay veces que la vida nos obliga a trabajar en equipo para que determinadas cosas funcionen. No conozco en realidad a muchas personas con dificultades para ello. Mucho menos debería haberlas en mi carrera, una ligada tanto a la vocación como al compromiso y a la necesidad de las funciones conjuntas para que la máquina - en este caso el proceso educativo- avance como corresponde. Es por eso que no entiendo ese maldito afán de hacer todo "a tontas y a locas", como dice mi abuelita. Esa falta de disciplina para todo, me colapsa. Me da rabia, porque impiden cumplir objetivos, pero me da más pena, porque muestra una cara de las personas - incluso de aquellas que no esperas que te fallen- que no puedo hacer a un lado ni para el presente ni para el futuro. Y sin embargo, sobre todo cuando de las futuras profesionales de la educación se trata, me genera una ofuscación tremenda; unas ganas de no permitir que se titulen porque quien sabe a cuantos niños van a formar con mediocridad... unas ganas de decirles que se vayan a la cresta, que aprendan a separar realidad de ficción, que los infantilismos son contraproducentes, que con "cariño" no basta, y que las repercusiones traspasan la frontera de lo personal y cotidiano.

Al final, la ecuación es simple: En el ámbito donde se requiere de mayor nivel de vocación y habilidad, de una escalera moral tremendamente alta, y de una capacidad para proyectarse sin caer en falsas espectativas, abundan futuros docentes que carecen de todo lo ya dicho. Ellos, los que en definitiva no tienen dedos pa'l piano, van a seguir profundizando ese tremendo hoyo
social.

Y entonces pienso: Cuando un engranaje falla, hay que pensar hacia adelante. Si la falla no se arregla, entonces caduca. Parece que las personas imprescindibles existen; lástima que cada día sean más escasas.-

1 de mayo de 2011

SOY...

Soy la de las pecas en las mejillas
y el lunar sobre la boca.
La de las ojeras permanentes por falta de sueño adrede.

Soy la de las trenzas largas,
las uñas cortas,
la que odia cortarse el pelo y el maquillaje.

Soy la que baila
sin que importe tiempo ni lugar,
la que deja que la libre expresión fluya y traspase a los demás.

Soy la que canta mal,
que actúa peor,
pero que sin importar lo que pase, no deja de hablar.

Soy la que vive en las nubes
y sueña también con ellas,
que quiere un mundo diferente, sin frustraciones ni cadenas.

Soy la que trabaja,
que piensa, crea, redacta y pone en marcha.
Que se bifurca en dos, cinco, diez y veinte faenas simultáneas.

Soy la dispersa, la extraña.
La que nunca divide bien sus tiempos, ni prioriza lo suficiente,
porque su necesidad de improvisación lleva a dejar que la vida decida, y organice a su modo.

Soy la que quiere,
pero a su manera peculiar;
la que ya sufrió suficiente como para volver a sobre-entregar.

Soy la que se proyecta en grande,
con convicciones fuertes y metas difíciles,
la que no duda de si misma ni de sus ideales.

Soy la terca,
a veces orgullosa y quizás odiosa-
La que compensa esas características con sonrisas sinceras y suave carácter.

Soy la torpeza en persona,
la excesividad de optimismo,
la que se cae de precipicios pero se levanta y vuelve a intentar.

Soy la que guarda un legado
uno complejo de explicar y entender.
La que no sabe cómo, pero hará renacer lo que con una muerte fue frenado.

Soy la que ha cambiado
para bien o para mal, juzgue usted...
Soy lo que la vida hizo conmigo, pero creo que no fue tan malo.-

1 de abril de 2011

Reflexionemos.

Ya, empecemos... después de dos semanas de arduo trabajo, de muchas actividades y poco descanso, vimos como la cosecha rindió sus frutos -aunque específicamente lo que a mí concernía no logró tanto-. Es bonito, bien bonito a decir verdad, darse cuenta que el trabajo en equipo da tan buenos resultados si todos los que vamos arriba de la canoa remamos hacia el mismo lado. Miro para adelante, y creo que me gustaría tal nivel de unidad en donde sea que me encuentre, cada vez que luche por sacar a la luz un proyecto noble. Quiero que el día que tenga mi propia escuela experimental inclusiva, artística y popular, mis compañeros de labor sean un engranaje bien armado. Porque de verdad quiero que esa sea mi huella en este mundo; un cambio profundo en la forma de educar, que inicie en la utopía y que sea un ejemplo digno de imitar y mejorar... y me pongo monotemática, para variar. No puedo evitarlo, ese sueño hace que mi vida tome un curso, y todo eso sobre los que me conocen ya están aburridos de escuchar.
Pero no fue lo único que aprendí esta semana. Las tutorías de taller y ciertos cambios emocionales me llevan a un nivel altísimo de autocrítica, y llega el punto en que cuestiono desde lo que pienso hasta lo que no. Me dan esas semi-pataletas de divergencia entre lo que debo cambiar de mí y el no querer cambiarlo porque si lo cambio dejo de ser yo misma. Quizás sea porque las pifias de Pali son demasiado notorias y eliminarlas significa eliminar parte de la escencia de Pali. ¿Tendrá sentido hablar en tercera persona? Da igual, el punto es que soy lo que soy, con lo bueno y lo malo; a veces más de lo último. Hay actitudes, ideas vagas y cosas pequeñas que puedo mejorar, pero lo desequilibrada no puedo cambiarlo porque no quiero; ídem lo obsesiva. Ser semi-dispersa es primordial, y si algún día dejo de pensar tanto más de lo que puedo expresar con palabras (que usualmente en esas ocasiones bordean lo torpe), simplemente me voy a negro, porque no puedo vivir una realidad que no me pertenece. En conclusión, la imperfección es lo mío, así me siento cómoda, en la hiperactividad e idealización de la realidad que determinan mi mundo.




21 de marzo de 2011

Esta va para vos, que te achacas...

Por vías menos públicas que ésta, creo que no pude haberlo explicado mejor. Pero resumiendo, y para que nunca se te olvide (y si se te olvida algún día, ya sabes que siempre puedes volver acá, re-leer y recordar), es de lo que se trata la vida: crear, cursar, comprender y decantar momentos. Así se crece, creo yo. Si ya no te mató, al menos te hizo más fuerte.
La nostalgia es buena, cuando la tristeza se convierte en tranquilidad para el alma. El tiempo pasa, nos haremos viejos, y lo mínimo que queda es la conformidad de haberlo intentado.


Increíble que blogspot sirva también para plasmar momentos, ¿no te parece?

5 de marzo de 2011

Planear pa' volar.-

Se me ocurrió hace unos días cambiar mi plan de vida. Más bien, pensé que sería de mí si dejo la Universidad -no se asusten que no creo que pase-...
Y esta cabeza loca, me llevó a suponer que eventualmente, podría vivir de bailar. Me gustan los aplausos, me gusta ver la cara del público, me gusta el espectáculo, me gustan las sensaciones que se consiguen bailando, viendo bailar, transmitiendo emociones... ¡ah! Entonces, me transporté a un futuro en el que me dedico a bailar. A enseñar cueca y pascuense, y cobrar por ello. Una vez que haya juntado dinero, lo invertiré en tomar clases de salsa, tango, flamenco, árabe, y cuanta danza se me ocurra aprender. Así, luego podría dictar muchos cursos de todos los bailes que sabré. Quizás hasta junte plata suficiente para arrendar algún local y crear una academia de baile propia. Pero eso es muy "lucro", a mi parecer.
Que penca que para vivir se necesiten billetes; yo viviría feliz de aplausos y sonrisas, mas prefiero morir de vieja -o no tanto; quizás me mate antes un accidente o alguna enfermedad sin cura- a morir de hambre... y con alimentar el alma, lamentablemente, no basta.

24 de febrero de 2011

Sensibilidad.

Me afectas al punto de provocarme bloqueos mentales momentáneos.
Me agradaban más los viejos tiempos, aquellos de los eternos debates.
Me tienes mal, y parece que vamos en decadencia con esto.
Saber más, saber menos, no saber. Entender poco, entender nada.
Acá todo se vuelve nada. En eso quizás reside el problema de base.
Y la laguna que baña mis constantes dudas, miedos y agobios, se hace cada vez más grande y pantanosa.
Se trata de inseguridad, de no saber cómo ni hacia donde dar el próximo paso que evite el ya cercano estancamiento.
¿Por qué tuvo que ser así?
Y en el preciso momento en que me hago esa pregunta, llega el amurramiento nuevamente...

7 de febrero de 2011

Aquínodicenada.

Decir mucho en poco, textos interminables en vano pues están llenos de...vacío. Cortos silencios que se hacen eternamente largos, y largos momentos que se hacen cortos. Fantasías que se vuelven concretas, y realidad que supera la fantasía. Pasión. Pasión de sobra. Pasión que baña un idealismo, o sólo moverse con pasión. Defender, cuidar, proteger, aconsejar. Aleonar o morir por ellos, todo suma, y suma y sigue. Por y para ellos, para cuando lo quieran tomar -y emplear-. Si se comprende, se convierte en invaluable. Instruir y enseñar. Discutir. Formar. Volvemos a la pasión, la que nace a partir de una buena idea-bien encaminada. La carga subjetiva, el peso de lo concreto y la importancia de lo emocional. ¿Circunstancias? Crea las tuyas, yo ya creé las mías.


(Probablemente nadie entienda nada de esto. No importa, no era el propósito esta vez.)

1 de febrero de 2011

PresentePasadoFuturo.

Y así, noté que soy completamente capaz de perdonar. Pero mientras no sea capaz de comprender, las heridas no van a cerrar ni sanar. Más que los hechos, son las preguntas carentes de respuestas las que punzan el alma.
También me pregunto si se podrá avanzar -de verdad- con una mochila tan pesada...

7 de enero de 2011

30 de diciembre de 2010

Balance.

Y se va un año más de experiencias, de formación, de momentos, de alegrías y sufrimientos, de aciertos y errores. Más de los primeros -según creo-, afortunadamente. Y por sobre todo, un año de esos fieros como pocos, pero que sin duda te hacen más fuerte.
¿Quién iba a pensar que alguien como yo se mantendría firme, clara y con la calma suficiente durante un terremoto? ¿Quién iba a pensar que esperaría por alguien todo un verano que finalmente fue mucho más largo de lo normal? ¿Quién hubiera esperado verme hacer malabares con mi tiempo y cumplir de la mejor manera con todos mis compromisos? ¿Quién creyó que no me desmoronaría cuando mi papá dejó este mundo? ¿Alguien siquiera habrá pensado que yo podría haber estado detenida por ser parte de una manifestación?
Todos repiten incansablemente que el 2010 fue un año horroroso, que esperaban que se acabara pronto, y blablablá. Yo creo, en cambio, que simplemente el año recién terminado fue de esos períodos de tiempo tremendamente fieros en que la natura, los pueblos y nosotros mismos somos puestos a prueba. Y así se aprende, ¿no? Porque no es aceptable que entre críticas que no suman se nos vaya la vida. De lo malo se recoge la experiencia para en el futuro mejorar y crecer.
Así, al fin y al cabo, para este 2011 que acaba de empezar, espero menos quejas. Menos llantos también. Y anhelo más sonrisas, más proactividad, más energía, más ideas y trabajo, más compromiso, más opinión, más unidad, más discusiones interesantes, más aprendizaje, y unidad, mucha unidad. En pocas palabras, menos indiferencia y un mayor grado de algo que se conoce como E M P A T Í A.

Feliz inicio del nuevo año, para todos y todas.

25 de diciembre de 2010

Nube.

Una nebulosa cubrió mi día, hace ya casi una semana. Quería escribir, pero el viento que trajo la nube consigo desapareció mis ideas. Corrí tras ellas para no perderlas -y casi las alcancé-, mas se fracturó la nubecita y las gotas que cayeron ahogaron las dichosas ideas. Ojalá estén en un lugar mejor, y vivan felices eternamente libres, sin tener que ceñirse a un cráneo lleno de otras ideas, algunas incompatibles, otras no tanto... Sinceramente, creo que fue mejor. Las que perdí, eran de aquellas ideas que al ser dejadas a la luz del conocimiento de otros hieren susceptibilidades. Además, ya vendrán mejores (o eso espero). Ojalá no sean tan rebeldes, aunque pensándolo bien, descubrí que me agradaron esas ideas tan-llevadas-de-sus-ideas. Quizás porque las considere algo así como una extensión de mi misma, y una proyección de lo que quiero para mí, volar libre, feliz y llena de imperfecciones.

28 de noviembre de 2010

Carta a papá.

Chicho:

Tener que despedirnos de ti hoy, en este momento, es un balde de agua fría que nos cala hasta los huesos. Y sin embargo, lo esperábamos.
El proceso que iniciamos hace 1 año y 3 meses atrás, ha sido tremendamente doloroso. Porque es difícil llevar una cruz como la del cáncer. Y no podríamos haberte dejado cargar con ella solo.

Papá, me enseñaste que aunque se empeñen en decir que en momentos como este sobran las palabras, es justamente lo único que hay. Palabras para describirte, para expresar cuanto te amamos, para gritarle al mundo cuanto vamos a extrañarte.
Tus cortos 53 años estuvieron marcados de hechos imborrables para quienes estamos hoy aquí. Fuiste un padre ejemplar, un gran esposo, hijo, hermano, primo, tío, sobrino, padrino. También un magnífico abogado: El más carismático, justo, honesto, responsable, profesional, fiel a sus principios , servicial y humilde de todos. Y el más guapo, por cierto. Tu enorme vocación de servicio y tu carácter -que me enorgullece haber heredado- te llevaron a dar largas y complejas luchas por Coronel y su gente. Es por ello, que sé que parte de nuestra comuna está, en cierto modo, de luto, pues el "defensor de los pobres", como te conocieron muchos, ya no está acá en la Tierra.
No te imaginas, Chicho, lo mucho que me cuesta estar en este momento acá, frente a todos, y hablarte como nunca antes. Pero en mi cabeza no deja de rondar todo aquello que me dejaste, todo eso que aprendí de ti. Me convertiste en una mujer fuerte, capaz de estar siempre ahí, de pie, y de levantarme cuando me caiga. Por eso estoy aquí, ahora, en la capilla que te vio nacer como persona al servicio de otros, porque sé que es lo que hubieras querido.

El miércoles antes de dejar este mundo, esperaste por Gabriel y por mí, para despedirte. Ese gesto, ese último gesto para con tu familia, voy a llevarlo por siempre junto a mi corazón. Te prometí que íbamos a estar bien, que saldríamos adelante, y que haría que siguieras por siempre y desde arriba, con el pecho hinchado de orgullo por la familia que construiste. No me respondiste, mas tu mirada me dijo lo mucho que nos amas.
Todo lo que soy, lo que somos con mi familia Sandoval Leiva, te lo debemos a ti. Gracias por lo que nos entregaste en vida: Por esas salidas improvisadas a recorrer campos, playas, cerros y praderas, por cantar enérgicamente tangos en nuestros viajes en auto, por armar casi un cine en nuestra casa, por apoyarme en cada proyecto loco que se me ocurría. Gracias por enseñarnos a disfrutar de las simplezas de la vida, por nunca permitir que nos faltase nada, por unir a la familia, por ser un gran líder, por tus infinitos "TE AMO" al despertar y al irnos a dormir, y por todos aquellos consejos que nos ayudaron a crecer y ser un poco mejores.

Ya finalizando, quiero pedir que el legado de mi papá no muera. PROMAS fue el proyecto que marcó el desarrollo profesional de mi Chicho. Era su vida dedicarse a mejorar la de los demás. Por ello, le pido al equipo que mantenga ese barco a flote... por ustedes, por los beneficiarios, y por el nombre de Alejandro Sandoval Rivera.


Descansa, papito. Puedo no ver tu cuerpo ni tus sonrisas, ni sentir tus abrazos, pero como te empeñaste en repetirme, la gente no muere hasta que se le olvida, y ninguno de nosotros te dejará morir. Vives -hoy más que nunca-, en nuestra mente y en nuestros corazones.

Te Amamos.



(Es esto lo que leí el día Viernes 19 de Noviembre, en la misa fúnebre de mi papá. Por él, y para él. )

17 de octubre de 2010

Conversaciones ¿existenciales?

(hablando sobre tantas niñas embarazadas últimamente)


- Katule: Conchesumadre, ¿porqué todo el mundo anda tirando el poto a la chuña?
- Yo: El poto nooo, la vayaina! Si por trá no funca pa embarazarse. Já!



PD: Los respectivos créditos a David "Katule" Saez, por darme material para reír un rato.

19 de agosto de 2010

:)

Porque soy un ente
Que desaparece
Cada cierto tiempo
Pero siempre vuelve.-

8 de agosto de 2010

Maybe...

Y de repente, me encuentro en una etapa de mi vida en que pese a todas las cosas malas que afecten mi ambiente, quiero seguir. Simplemente, porque se trata de MI vida, y busco lo que llaman Autorrealización. Quiero aprender, soñar más que antes, experimentar, subir y caer y volver a levantarme; volar, imaginar, planear, viajar, proyectarme, involucrarme en proyectos importantes y más, en todos los ámbitos referidos a mi persona.. Aunque todo derive en cero tiempo para hacer nada. Porque si lo pienso bien, jamás he estado efectivamente "haciendo nada". Eso implicaría dejar la mente en blanco, parar de volarme con ideas locas que giran y giran en mi cabeza, y dedicarme sólo a respirar.
No puedo. Ya descubrí que "hacer nada" me estresa más que "hacer algo". ¿Y qué querís que le haga, si lisa y llanamente soy así? ¿O pretendes que vaya contra mi propia corriente existencial?
De verdad no puedo, sería traición a mis principios y al modo en que me gusta vivir. Sería traicionar a la Pali. Si no hago al menos tres cosas a la vez, no funciono. No veo otra forma de sentirme activa (y quizás no me interese otra nomás).

En fin. De a poco intento mandarme sola. Aunque en realidad es re poco lo que avanzo, porque en una casa como la mía, cuando de independencia se trata, cada vez que doy un paso, retrocedo uno y medio. Pero bueno, cada pequeño logro -si se puede llamar de ese modo a llegar dos horas tarde y ser indiferente a los reproches- cuenta para mí.
Por otra parte, cada día entiendo un poco más el ciclo de la vida. Ese que nos dice que nacemos para morir algún día. Y filo, el sufrimiento es parte del proceso; sólo hay que aprender a disfrutar a quienes queremos... más aun si tenemos la certeza de lo que se aproxima. Y con ello, aprendo que soy más fuerte de lo que yo misma creía, y que si algo me bota, rearmo mis fuerzas de Pali y me levanto una vez más, y aguanto la tormenta hasta que se acabe.
Lo que sigue, es lo bonito. Mi corazón está tranquilo, contento y entusiasmado, y el responsable de eso es también el gestor de tres cuartos de mis sonrisas diarias.
En lo que respecta a mis proyectos de acción, y por ende tiene directa relación con el encabezado de esta entrada, me siento bien siendo parte de La Compa, y me hace feliz soñar en grande y poner todo lo que pueda de mi parte para conseguir armar una ONG, que permita que se le dé una mayor valoración a nuestro trabajo, al esfuerzo de tanto tiempo por llenar al mundo de alegría y energía positiva. Además, tengo expectativas fijadas en algo así como un trabajo (que, considerando en qué consiste, perfectamente podría hacerlo incluso si no hubiera dinero de por medio). A esto, le agrego que pronto iniciaré las pasantías propias de mi carrera, que es lo que complementa mi felicidad, porque cada día reafirmo un poco más que de enseñar es lo que quiero vivir el resto de mi vida (aunque aclaro, no lo único). Y por último, pero no menos importante, sigo manteniendo firme mis proyectos pseudoartísticos... mañanas de sábado con mis niñitos de folklore, tiempos libres en casa destinados a la pintura y escritura, y noches de eterna lectura de Katzenbach. Para mí todo esto no es un exceso. Mientras pueda manejarlo todo, y hacer cada una de esas cosas bien, lo seguiré haciendo.

¿Se me habrá quedado algo en el tintero?


17 de julio de 2010

Hate it.

Re fea la nueva casa.
Re chica la nueva casa.
Re fome la nueva casa.
Re helada la nueva casa.





Ya dije que es re chica y re fea?

(Deseando más que nunca que la mudanza hubiera sido una minga al más puro estilo chilote; con casa completa tirada por bueyes y todo...)

4 de julio de 2010

Comunicado Oficial.

Estimado Señor Díaz:
Comunico amablemente a usted que mi plan maestro de la semana, junto con intentar agregarle horas al día para verlo y volcarme de cabeza a los dos certámenes que me han fijado, consistirá en eliminar al encargado de hacer llover. Sí, eso mismo que acaba de leer. Dejaré tranquilos a los meteorólogos; ellos no tienen la culpa de los constantes cambios anímicos y mucho menos de la personalidad bipolar de ese imbécil que hizo que lloviera toda la noche, y al que ahora se le antojó hacer salir a mister Sol. Extiendo a su persona la presente invitación, con el propósito de llevar a cabo el crimen perfecto que nos permita aniquilar para siempre la "Maldición de los Domingos".
Se despide cordial y afectuosamente, Paula Sandoval.

PD: ¿Se entiende claramente ahora el porqué no soy buena haciendo planes?
PD2: ¿Notaste que esta vez no firmó ni la Pali, ni la Pippi, ni la Dendrita? (Sí, firmó Paula Sandoval porque se trata de algo serio y formal. Y ¡te juro que estoy seria!)
PD3: En esta ocasión exijo una respuesta. Necesito saber en qué momento de mis ocupados días iré (o iremos, dependiendo de su respuesta) a asesinar lenta y dolorosamente a ese canalla cambia-lluvia-por-sol-en-un-instante.
PD4: ¿Blogspot tendrá la opción de etiquetar personas? Si no es así, deberían inventarlo...

27 de marzo de 2010

Un nuevo 28.-

Y otra vez llegamos al 28. Es el cuarto día veintiocho desde que te conocí por una linda jugada del destino, pero el tercero que pasamos lejos...
Porque así como en ese momento el destino impidió que termináramos el año con los Hermanos Udec sin conocernos, ahora al parecer no quiere que nos reencontremos. Y después de lo mucho que sentí apreciar al señor Destino, nuevamente he vuelto a pensar que le caigo mal. O pésimo. Sí, yo creo que le desagrado en exceso.
¿A quién más que a nosotros se le pudo haber cruzado por la mente la sola idea de esperar casi tres meses por alguien que no has terminado de conocer? ¿A quién más que a nosotros le puede pasar que un terremoto (y no cualquiera, sino que ¡el quinto más fuerte de la historia mundial!) le cambie tan abruptamente los planes del reencuentro? Y más aún, ¡cuando el lugar del reencuentro es nada menos que una de las zonas afectadas!
Si lo vemos de esa forma, volvemos a llegar al punto en que pareciera que nuestra historia es un relato de ficción, de esas historias novelescas que adaptan para el cine o, al menos, para una serie de televisión.
Lo cierto es que a veces pareciera que la vida no nos quiere juntos. Lástima por ella, porque no le voy a dejar la pega tan fácil. Cierto es también que llevaba apenas un día de cuenta regresiva (sí, para volver a verte) cuando el movimiento de las placas transformó parte de Chile. También es verdad que, a estas alturas, me deprime extrañarte un poco más con cada hora del día que pasa.
Y extraño de una forma indescriptible tus abrazos, tus sonrisas, tus besitos, y hasta el simple hecho de mirarte...

Pero heey, lo que no te mata, te fortalece. Y la distancia es sólo física, porque yo te siento más cerca mío que nadie.
Esperarte es la prueba de fuego más grande y apresurada que he tenido en mi vida; pero quiero pensar que cuando más cuesta algo, es cuando más se valora y cuida. Y siendo honesta, después de todo este tiempo que hemos estado a un montón de kilómetros de lejanía y de comprobar que sorprendentemente no he perdido el interés por ti en lo más mínimo, ya no quiero volver a hablar de la "escalera sin peldaños". Porque quizás no sea que falten peldaños, sino que simplemente son soportes diferentes a los de una relación convencional. Pero son nuestros peldaños, únicos como todo lo que hemos tenido que pasar desde que nos conocimos.

Cristian Díaz Castro, te quiero, te quiero, te re-quiero! Y tampoco me canso de decírtelo.