25 de diciembre de 2010

Nube.

Una nebulosa cubrió mi día, hace ya casi una semana. Quería escribir, pero el viento que trajo la nube consigo desapareció mis ideas. Corrí tras ellas para no perderlas -y casi las alcancé-, mas se fracturó la nubecita y las gotas que cayeron ahogaron las dichosas ideas. Ojalá estén en un lugar mejor, y vivan felices eternamente libres, sin tener que ceñirse a un cráneo lleno de otras ideas, algunas incompatibles, otras no tanto... Sinceramente, creo que fue mejor. Las que perdí, eran de aquellas ideas que al ser dejadas a la luz del conocimiento de otros hieren susceptibilidades. Además, ya vendrán mejores (o eso espero). Ojalá no sean tan rebeldes, aunque pensándolo bien, descubrí que me agradaron esas ideas tan-llevadas-de-sus-ideas. Quizás porque las considere algo así como una extensión de mi misma, y una proyección de lo que quiero para mí, volar libre, feliz y llena de imperfecciones.

4 de diciembre de 2010

Abre los ojos, Chile


" La rehabilitación es un deber del estado de Chile, y un derecho inherente de las personas con discapacidad"

(Ley 19.284 para la Plena Integración Social de las Personas con Discapacidad)



ANALICEMOS:
- En Chile, hay 2,5 millones de personas discapacitadas.
- El 97% de los niños discapacitados nunca ha recibido atención integral de salud.
- El 90% de los discapacitados en edad de trabajar está cesante.

POR OTRA PARTE:
- Mario Kreutzberger se lleva el 5% del total de las recaudaciones de la Teletón, por míseras 27 horas de trabajo.
- Otro 25% sirve para pagar a los animadores y figuras televisivas que "solidarizan" con la causa. ¿O creyó usted que trabajaban por bolitas de dulce?
- Un F-16 equivale a nada menos que ¡8 Teletones!
- Tras "30 años de amor", parece extraño que la Teletón no sea autosustentable aún.
- El objetivo de la Teletón es brindar las herramientas para que sus pacientes puedan ser autovalentes y capaces de llevar una vida normal. Sin embargo, durante la campaña, usan sus historias como márketing en base a la lástima, y los perfilan en ellas como personas carentes, casi inútiles y dependientes.
- Las empresas "comprometidas" con esta causa, aumentan sus ingresos durante el tiempo de publicidad previa a la Teletón en un 63%. Sin recurrir a ello, con el 2% de las ganancias de un mes, podrían juntar suficiente dinero para entre todas doblar o incluso triplicar la meta.


Si cada una de las transnacionales y los grupos económicos de este país aportasen el 1% de sus utilidades, tendríamos para cubrir con creces las necesidades de todos quienes recurren a la Teletón, a la vez que se podrían solucionar muchas de las grandes falencias nacionales.

Sumemos ahora a ello que el Chile actual se basa en que se debe pagar por todo. Pero es necesario aclarar que la salud es un derecho humano fundamental, por lo que no hay razón alguna para que debamos pagar tan altísimos costos por un tratamiento médico (y los remedios, terapias y todo lo demás que ello implica). La Teletón por tanto reafirma la ELITIZACIÓN de la salud, aprobando el enriquecimiento de quienes comercian con la vida, esos que nos cobran por estar sanos, y que se enriquecen también con las grandísimas cifras que se recaudan en base a los discapacitados.

En cierto modo, todos somos culpables de que las cosas sigan tal cual como están. Porque la débil e inconsciente noción de solidaridad del chileno promedio consiste en creer que la única forma de ayudar a las personas con capacidades especiales es donando y recolectando dinero para su rehabilitación, tratamiento, apoyo educacional, o sea cual sea la necesidad que ellos requieran. Así, todos se sienten buenas personas donando un poco de plata durante los dos días que dura la cruzada, pero sin poner cuidado en que son completamente indiferentes a la realidad de lo que ven los otros 363 días del año.

Un incremento moderado de impuestos, un sistema público eficiente, y ciudadanos más críticos, reflexivos y responsables de su rol fiscalizador, puesto que somos los "financistas" de "todos" los servicios públicos y privados, permitiría eliminar la necesidad de "colectas" simples o vistosas para ayudar a mucha gente que por sus propios medios no pueden enfrentar dificultades mayores. La verdadera caridad parte desde el cómo trabajamos, el cómo fiscalizamos, el cómo nos relacionamos entre nosotros y las cosas. No es posible que cada cual se arregle con sus problemas, hay problemas que superan los recursos de una familia, y para esto es que un Estado debe estar dispuesto a colaborar sin restricciones, y ese Estado somos todos nosotros. La caridad es estar dispuesto a aportar mensualmente una parte de lo que gano para ese fondo común, es usar esos fondos responsablemente, es transparentar cada detalle el uso de esos fondos.



"Un fin NOBLE debe tener medios CLAROS y HONESTOS"
(Gladys Marín)



Honestamente, a todos los responsables de que sigamos viviendo en un Chile con las falencias del actual, debería darles verguenza. En lo personal, ya no se tolera la verguenza ajena.

28 de noviembre de 2010

Carta a papá.

Chicho:

Tener que despedirnos de ti hoy, en este momento, es un balde de agua fría que nos cala hasta los huesos. Y sin embargo, lo esperábamos.
El proceso que iniciamos hace 1 año y 3 meses atrás, ha sido tremendamente doloroso. Porque es difícil llevar una cruz como la del cáncer. Y no podríamos haberte dejado cargar con ella solo.

Papá, me enseñaste que aunque se empeñen en decir que en momentos como este sobran las palabras, es justamente lo único que hay. Palabras para describirte, para expresar cuanto te amamos, para gritarle al mundo cuanto vamos a extrañarte.
Tus cortos 53 años estuvieron marcados de hechos imborrables para quienes estamos hoy aquí. Fuiste un padre ejemplar, un gran esposo, hijo, hermano, primo, tío, sobrino, padrino. También un magnífico abogado: El más carismático, justo, honesto, responsable, profesional, fiel a sus principios , servicial y humilde de todos. Y el más guapo, por cierto. Tu enorme vocación de servicio y tu carácter -que me enorgullece haber heredado- te llevaron a dar largas y complejas luchas por Coronel y su gente. Es por ello, que sé que parte de nuestra comuna está, en cierto modo, de luto, pues el "defensor de los pobres", como te conocieron muchos, ya no está acá en la Tierra.
No te imaginas, Chicho, lo mucho que me cuesta estar en este momento acá, frente a todos, y hablarte como nunca antes. Pero en mi cabeza no deja de rondar todo aquello que me dejaste, todo eso que aprendí de ti. Me convertiste en una mujer fuerte, capaz de estar siempre ahí, de pie, y de levantarme cuando me caiga. Por eso estoy aquí, ahora, en la capilla que te vio nacer como persona al servicio de otros, porque sé que es lo que hubieras querido.

El miércoles antes de dejar este mundo, esperaste por Gabriel y por mí, para despedirte. Ese gesto, ese último gesto para con tu familia, voy a llevarlo por siempre junto a mi corazón. Te prometí que íbamos a estar bien, que saldríamos adelante, y que haría que siguieras por siempre y desde arriba, con el pecho hinchado de orgullo por la familia que construiste. No me respondiste, mas tu mirada me dijo lo mucho que nos amas.
Todo lo que soy, lo que somos con mi familia Sandoval Leiva, te lo debemos a ti. Gracias por lo que nos entregaste en vida: Por esas salidas improvisadas a recorrer campos, playas, cerros y praderas, por cantar enérgicamente tangos en nuestros viajes en auto, por armar casi un cine en nuestra casa, por apoyarme en cada proyecto loco que se me ocurría. Gracias por enseñarnos a disfrutar de las simplezas de la vida, por nunca permitir que nos faltase nada, por unir a la familia, por ser un gran líder, por tus infinitos "TE AMO" al despertar y al irnos a dormir, y por todos aquellos consejos que nos ayudaron a crecer y ser un poco mejores.

Ya finalizando, quiero pedir que el legado de mi papá no muera. PROMAS fue el proyecto que marcó el desarrollo profesional de mi Chicho. Era su vida dedicarse a mejorar la de los demás. Por ello, le pido al equipo que mantenga ese barco a flote... por ustedes, por los beneficiarios, y por el nombre de Alejandro Sandoval Rivera.


Descansa, papito. Puedo no ver tu cuerpo ni tus sonrisas, ni sentir tus abrazos, pero como te empeñaste en repetirme, la gente no muere hasta que se le olvida, y ninguno de nosotros te dejará morir. Vives -hoy más que nunca-, en nuestra mente y en nuestros corazones.

Te Amamos.



(Es esto lo que leí el día Viernes 19 de Noviembre, en la misa fúnebre de mi papá. Por él, y para él. )

17 de octubre de 2010

Conversaciones ¿existenciales?

(hablando sobre tantas niñas embarazadas últimamente)


- Katule: Conchesumadre, ¿porqué todo el mundo anda tirando el poto a la chuña?
- Yo: El poto nooo, la vayaina! Si por trá no funca pa embarazarse. Já!



PD: Los respectivos créditos a David "Katule" Saez, por darme material para reír un rato.

27 de septiembre de 2010

(L) zaíD naitsirC

"Te quiero pu :*
super cursimente te quiero"


(Te debo los derechos de autor, ya lo sé... es que me sentí tan identificada! y entonces, la frase pasó a ser mutua)

22 de septiembre de 2010


Aguó la constancia
quemó la pasión
frió la paciencia
cortó el amor!
cortó el amor!

La Felicidad... tiki tiki ti
Si no la querís, no te la llevís
No te la llevís, si no la queris
La Felicidad...

(Lamenta la Canela, Pascuala Ilabaca)






18 de septiembre de 2010

Dieciocho again

Hace 6 años que los 18 de Septiembre dejaron de ser mi festividad anual favorita. Porque hace 6 años que a esos días le falta la guinda de la torta. Y aunque oficialmente te fuiste un día diecisiete del nueve, yo lo supe después. Casi de las últimas, si no me equivoco. Sólo la fecha en que me provocaste tanto daño fue la excusa perfecta para odiarte los primeros mil días, contados con el calendario. Una muestra de narcisismo tremenda, absurda y que cada vez que recuerdo me parece reprochable, casi vomitiva.
Con el tiempo, he concluido -y asumo que mi idea puede tener mucho de errónea, según perspectivas ajenas- que ese "algo" que algunos osan llamar Dios, Inti, Energía, Buda, o whatever, tiene el afán de llevarse a los buenos primero. Para mí, eso es egoísmo desmedido, como la idiotez de odiarte por sentir que arruinaste mis fiestas patrias. Entonces, quizás sí somos hechos a imagen y semejanza de ese "algo" que nos creó... al menos, en cuanto a egoísmo se refiere.
Anoche, como ya se hizo tradición en mi mente, soñé contigo. Como decía, suele suceder en vísperas del día símbolo del patriotismo nacional. Pero anoche... anoche fue algo especial, porque no hubo uno, sino dos sueños en que el protagonista eras tú. Probablemente los bombardeos mediáticos constantes respecto al Bicentenario tienen algo que ver con mi sueño replicado. Já!
En fin. Anoche bailamos, como antaño. De fondo sonaban simultáneamente al menos tres cuecas, y una de ellas era tu favorita. Pero no bailábamos al son de aquella, porque se escuchaba demasiado lejos como para que pudiéramos seguir el ritmo. Como de costumbre, la gente se volcaba alrededor de nosotros a vernos zapatear; a ver cómo nuestros pies se elevaban hasta medio centímetro del suelo con cada son marcado, como solía decir la tía Silvia, del hogar de menores. Anoche reíamos. Te contaba de mi vida actual, mis penas y alegrías, y tú evitabas con tu risa que esos fantasmas con los que lucho hace un año tuvieran la dicha de hacer caer siquiera una lágrima por mi mejilla. Anoche nos abrazamos. Y desperté sintiéndome llena de energías, como si ese abrazo que sentí tan real me hubiera brindado la fortaleza de una cordillera completa. Anoche te vi de diecinueve años, no de trece. Pero tus rasgos eran tan reconocibles que incluso la cotona que llevabas con tu nombre bordado sobraba para reconocerte. Anoche no me hablaste, en ninguno de los dos sueños. Pero a decir verdad, no hubo necesidad de ello, porque el esquema místico de ambos sueños de anoche se hacía perfecto sin el sonido de tu voz.

Hoy, al despertar, recordé cómo nos conocimos. Y me di cuenta que a partir de ti puedo escribir un libro entero, idea que no me desagrada en lo más mínimo. Quizás algún día me lance a rescatar todo lo que vivimos. Quizás, eso es lo que mi subconsciente siempre ha querido, porque sin saber el motivo exacto, nunca antes de hoy he tenido la voluntad necesaria para escribir o contarle a alguien sobre ti.
Esta mañana, cuando hice memoria, tuve la agradable sensación que siempre que estaba contigo los días eran bonitos. Y no me refiero a lo experiencial, sino a lo climático. No recuerdo siquiera un momento juntos en que no hubiera brillado el sol, aunque estuviéramos en pleno invierno.
Me acordé también que cuando paseábamos por el patio de juegos del Verbo Divino, una niñita nos espiaba desde la casa del lado. ¿Como era su nombre? Me queda la duda si se llamaba Dora o Doris; sólo me acuerdo que le gustabas tanto, tanto, que hacía pataletas cuando nos veía a ambos riendo en el patio.
Recuerdo además que fuimos amigos por casi dos años y medio, hasta que te fuiste. Y que nos veíamos poquísimo, algo así como una vez cada dos semanas. Si la memoria no falla, la poca frecuencia de visitas se debía a que por una parte, a ti no te dejaban salir del hogar de menores; por otra, yo vivía lejos de ese lugar, y únicamente pasaba a verte cuando acompañaba a mi tía Elba al supermercado, y ella le pedía a su comadre, esa señora bajita y canosa que le cocinaba a los niños, que me cuidara un rato mientras hacía las compras. Me acordé recién que todas las veces, a la vuelta de comprar, la tía Elba llegaba con galletas para todos nos niños que vivían contigo, y para mi también. Nosotros nos comíamos las galletas con leche mientras las veteranas conversaban de su Cruz Roja, y luego tomábamos un taxi de regreso a mi casa cerca de las seis. No sé si será una jugarreta de mi mente, pero tengo la extraña (o no tanto) sensación de esos viajes en taxi con un nudo en mi garganta, a causa de nuestras despedidas frías. Creo no equivocarme si aseguro que nunca nos dimos un abrazo o un beso en la mejilla. ¿Verdad que se es tan pudoroso cuando niños?

Son las seis de la tarde en punto, y se me vienen de golpe esas miles de imágenes non gratas. Mi llegada al hogar vestida de huasa y con tu regalo de cumpleaños entre mis manos... siempre quise decirte que yo había escogido ese sombrero de fieltro gris para cuando algún día fuéramos juntos a bailar el esquinazo del aniversario de Coronel. La corona de flores a la entrada, y la tía Silvia, que te trataba como a un hijo, dando declaraciones a una carabinera poco amable que me sacó de un brazo hasta el patio. Los chiquillos del hogar, todos callados y vestidos de negro; uno que otro con una lagrimita que se le escapaba, pero que se apresuraba a secar porque había que mostrarse fuertes. Aún recuerdo a mi tía Elba que corrió a abrazarme y me llevó sin decir una palabra a La Selecta a comprar un barquillo enorme sabor plátano y bocado. Aún recuerdo que no entendía nada. Aún recuerdo que comprendía perfectamente que nada bueno podía pasar si había tanta gente triste en ese hogar, pero no lograba explicarme porqué faltabas tú, si era 18 de Septiembre y también era tu día favorito. Aún no sé porqué quisiste que esta historia tuviera ese final.

Por mi parte, la herida que dejaste sigue sumida en lo más profundo de mi alma. Por los primeros tres o cuatro años afloró cada vez que mi tía Elba, mientras estuvo en este mundo, decía "y yo que pensaba que ustedes se iban a casar algún día"...
Pero ya no te recuerdo con pena, Nito; y menos con dolor, porque aprendí que la vida es un ciclo cuya única certeza es el final común al que todos debemos llegar. Ahora, sólo espero que aguardes por mí en el cielo, aunque lo más probable es que yo me vaya a otro lugar. Ojalá la vida se encargue de reencontrarnos, del mismo modo en que una vez nos separó.

Te quiero requetecontra mucho, primer mejor amigo.